Jueves, 23 de septiembre de 2010

lunes 30 de agosto de 2010

Mensaje del Concilio Vaticano II a los gobernantes: ?No crucifiqu?is de nuevo? a Cristo

Mensaje del Papa pablo VI a los gobernantes en el que solicita hacer conciencia de su misi?n hacia la humanidad

CLAUSURA DEL CONCILIO ECUM?NICO VATICANO II
PABLO VI
MENSAJE A LOS GOBERNANTES

Mi?rcoles 8 de diciembre de 1965

En este instante solemne, nosotros, los Padres del XXI Concilio Ecum?nico de la Iglesia cat?lica, a punto ya de dispersarnos despu?s de cuatro a?os de plegarias y trabajos, con plena conciencia de nuestra misi?n hacia la humanidad, nos dirigimos, con deferencia y confianza, a aquellos que tienen en sus manos los destinos de los hombres sobre esta tierra, a todos los depositarios del poder temporal.

Lo proclamamos en alto: honramos vuestra autoridad y vuestra soberan?a, respetamos vuestras funciones, reconocemos vuestras leyes justas, estimamos los que las hacen y a los que las aplican. Pero tenemos una palabra sacrosanta y deciros: s?lo Dios es grande. S?lo Dios es el principio y el fin. S?lo Dios es la fuente de vuestra autoridad y el fundamento de vuestras leyes.

A vosotros corresponde ser sobre la tierra los promotores del orden y de la paz entre los hombres. Pero no lo olvid?is: es Dios, el Dios vivo y verdadero, el que es Padre de los hombres, y es Cristo, su Hijo eterno, quien ha venido a dec?rnoslo y a ense?arnos que todos somos hermanos. El es el gran artesano del orden y la paz sobre la tierra, porque es El quien conduce la historia humana y el ?nico que puede inclinar los corazones a renunciar a las malas pasiones que engendran la guerra y la desgracia.

Es El quien bendice el pan de la humanidad, el que santifica su trabajo y su sufrimiento, el que le da gozos que vosotros no le pod?is dar, y la reconforta en sus dolores, que vosotros no pod?is consolar.

En vuestra ciudad terrestre y temporal construye su cuidado espiritual y eterna: su Iglesia. ?Y qu? pide ella de vosotros, esa Iglesia, despu?s de casi dos mil a?os de vicisitudes de todas clases en sus relaciones con vosotros, las potencias de la tierra, qu? os pide hoy? Os lo dice en uno de los textos de mayor importancia de su Concilio; no os pide m?s que la libertad. La libertad de creer y de predicar su fe. La libertad de amar a su Dios y servirlo. La libertad de vivir y de llevar a los hombres su mensaje de vida. No le tem?is: es la imagen de su Maestro, cuya acci?n misteriosa no usurpa vuestras prerrogativas, pero que salva todo lo humano de su fatal caducidad, lo transfigura, lo llena de esperanza, de verdad, de belleza.

Dejad que Cristo ejerza esa acci?n purificante sobre la sociedad. No lo crucifiqu?is de nuevo; esto ser?a sacrilegio, porque es Hijo de Dios; ser?a un suicidio, porque es Hijo del hombre. Y a nosotros, sus humildes ministros, dejadnos extender por todas partes sin trabas la buena nueva del Evangelio de la paz, que hemos editado en este Concilio. Vuestros pueblos ser?n los primeros beneficiados porque la Iglesia forma para vosotros ciudadanos leales, amigos de la paz social y del progreso.

En este d?a solemne en que clausura su XXI Concilio Ecum?nico, la Iglesia os ofrece por nuestra voz su amistad, sus servicios, sus energ?as espirituales y morales. Os dirige a vosotros, todos, un mensaje de saludo y de bendici?n. Acogedlo como ella os lo ofrece, con un coraz?n alegre y sincero, y transmitirlo a todos vuestros pueblos.

[Traducci?n distribuida por la Santa Sede]

Publicado por tabor @ 17:47  | Contexto socio-politico
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