Jueves, 03 de marzo de 2011

??no sea que, llevado por la soberbia, caiga en la misma condenaci?n del diablo.? 1 Timoteo 3,6

El cisma lefebvrista comienza en el a?o 1988 cuando el Arzobispo Marcel Lef?bvre (fundador de la Fraternidad San P?o X) orden? cuatro obispos sin mandato pontificio, incurriendo ?l, y los obispos ordenados en excomuni?n ?latae sententiae?. El problema, sin embargo, comenz? mucho antes cuando luego de repetidos actos de desobediencia a la Sede Apost?lica fijan su posici?n: ??Nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir a la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifest? claramente en el Concilio Vaticano II y despu?s del Concilio en todas las reformas que de ?ste salieron??, ? ?Ninguna autoridad, ni siquiera la m?s elevada en la Jerarqu?a, puede constre?irnos a abandonar o a disminuir nuestra fe cat?lica claramente expresada y profesada por el magisterio de la Iglesia desde hace diecinueve siglos??

En resumen: Los lefebvristas rechazaban la autoridad no solo de un Concilio Ecumenico, sino cualquier autoridad (inclusive la del Papa) que seg?n ellos, no estuviera de acuerdo con su noci?n de Tradici?n. A este respecto dice la Carta Apost?lica en forma de ?motu proprio? ?Ecclesia Dei? de S.S. Juan Pablo II: .

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?Las particulares circunstancias, objetivas y subjetivas, en las que se ha realizado el acto del arzobispo Lefebvre, ofrecen a todos la ocasi?n para reflexionar profundamente y para renovar el deber de fidelidad a Cristo y a su Iglesia.

Ese acto ha sido en s? mismo una desobediencia al Romano Pont?fice en materia grav?sima y de capital importancia para la unidad de la Iglesia, como es la ordenaci?n de obispos, por medio de la cual se mantiene sacramentalmente la sucesi?n apost?lica. Por ello, esa desobediencia - que lleva consigo un verdadero rechazo del Primado romano - constituye un acto cism?tico. Al realizar ese acto, a pesar del monitum p?blico que le hizo el cardenal Prefecto de la Congregaci?n para los Obispos el pasado d?a 17 de junio, el reverend?smo mons. Lefebvre y los sacerdotes Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta, han incurrido en la grave pena de excomuni?n prevista por la disciplina eclesi?stica?
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Mas adelante:

La ra?z de este acto cism?tico se puede individuar en una imperfecta y contradictoria noci?n de Tradici?n: imperfecta porque no tiene suficientemente en cuenta el car?cter vivo de la Tradici?n, que - como ense?a claramente el Concilio Vaticano II - arranca originariamente de los Ap?stoles, ?va progresando en la Iglesia bajo la asistencia del Esp?ritu Santo; es decir, crece con la comprensi?n de las cosas y de las palabras transmitidas, cuando los fieles las contemplan y estudian repas?ndolas en su coraz?n, cuando comprenden internamente ellos misterios que viven, cuando las proclaman los obispos, sucesores de los Ap?stoles en el carisma de la verdad?
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En las presentes circunstancias, deseo sobre todo dirigir una llamada a la vez solemne y ferviente, paterna y fraterna, a todos los que hasta ahora han estado vinculados de diversos modos con las actividades del arzobispo Lefebvre, para que cumplan el grave deber de permanecer unidos al Vicario de Cristo en la unidad de la Iglesia cat?lica y dejen de sostener de cualquier forma que sea esa reprobable forma de actuar. Todos deben saber que la adhesi?n formal al cisma constituye una grave ofensa a Dios y lleva consigo la excomuni?n debidamente establecida por la ley de la Iglesia(8).


Publicado por tabor @ 11:49  | Eclesiologia del Vat. II
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