Jueves, 03 de marzo de 2011

3. Tertulianitas y montanistas

Incluso los m?s brillantes escritores eclesi?sticos han ca?do en la tentaci?n de sobrevalorar su propio criterio, y pasar de ser guardianes de la ortodoxia a cism?ticos y herejes.

Tal fue el caso de Tertuliano, quien lleg? de haber sido un reconocido apologeta de su tiempo. En De praescriptione haereticorum rechaza a los herejes cualquier argumento objetando que ellos no tienen derecho a apelar a las Escrituras, y sostiene que solo en las Iglesias apost?licas, puede darse con la correcta interpretaci?n de las mismas.

Su rigorismo extremo le llev? incluso a afirmar que el adulterio y la fornicaci?n eran pecados imperdonables, por tanto ni siquiera el obispo de Roma como sucesor de Pedro tenia autoridad para absolverlos. Niega finalmente que el poder otorgado a Pedro fuera transmitido a sus sucesores (Tertuliano, Sobre la modestia 21).

Resultado: Abraza la herej?a montanista que ve?a en Montano (otro hereje) la encarnaci?n del Esp?ritu Santo, para luego terminar fundando su propia secta (los tertulianitas) hoy desaparecida.

4. Protestantismo

Bajo este nombre se engloban todas las sectas y comunidades eclesiales surgidas de la reforma protestante del siglo XVI.

Bajo el lema de las tres ?Solas? (Sola Fe, Sola Gracia y Sola Escritura) los reformadores protestantes se encontraron predicando ense?anzas que se opon?an a la Tradici?n (ver La Sola Fides y los padres de la Iglesia) y al Magisterio. Siendo incapaces de recurrir ni a una ni al otro terminaron rechazando ambas y sustituy?ndolas por la doctrina de la Sola Escritura (La Biblia como ?nica norma de fe) y del libre examen o juicio privado (donde es cada creyente quien tiene la ?ltima palabra en materia de fe).

Cuando cada protestante decidi? ejercer el derecho que recibieron de los reformadores, se gener? la fragmentaci?n exponencial que conocemos hoy en el protestantismo: miles de denominaciones y agrupaciones sectarias difiriendo entre s? en casi todo pero unidas en mayor o menor grado en su rechazo hacia la Iglesia Cat?lica y el Papa. (Ver Sola Scriptura y Juicio privado)

5. Viejos cat?licos

Movimiento inicialmente cism?tico y posteriormente her?tico desde el Concilio Vaticano I a ra?z del rechazo del dogma de la infalibilidad papal. Se agrupan posteriormente un conjunto de sacerdotes y te?logos bajo la direcci?n del historiador Ignaz von D?llinguer. Pensaban ser quienes salvaguardaran la Tradici?n manteni?ndola intacta la doctrina cat?lica a como estaba antes antes del dogma. Debido a que no ten?an entre sus filas ning?n obispo y no contaban con sucesi?n apost?lica, solicitaron ayuda de los cism?ticos de Ultrecht quien les consagr? un obispo.

Resultado: Una vez apartados de la barca de Pedro terminaron declarando la supremac?a absoluta de los concilios sobre el Papa, aceptando el matrimonio de los sacerdotes, y posteriormente llegaron a negar dogmas como la inmaculada concepci?n y la asunci?n de Mar?a Sant?sima. Hoy d?a han llegado a ordenar mujeres al sacerdocio.

El lefebvrismo, sufre del mismo germen

Actualmente el Papa Benedicto XVI la concedido la remisi?n de la excomuni?n a los obispos lefebvristas y ha iniciado el di?logo bajo el control de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, sin embargo, el problema de fondo sigue (que no es solo es de naturaleza lit?rgica sino doctrinal), pues la postura lefebvrista llevada a sus ?ltimas consecuencias, implica que la Iglesia Cat?lica gobernada por el Papa y los Obispos en comuni?n con ?l, se ha apartado decisivamente de la verdadera fe (de esto, al sede-vacantismo, donde se acusa al Papa y a los obispos en comuni?n con ?l de herejes, y de proclamar que la Sede Romana est? vacante, hay tan solo un paso).

Mientras los lefebvristas persistan en practicar teolog?a apelando al Magisterio pasado contra el Magisterio actual, con una especie de ?libre examen? similar al protestantismo, el germen nocivo estar? all?. La diferencia es que los protestantes rechazan al Magisterio intentando imponer su interpretaci?n privada de la Escritura, mientras los lefebvristas lo hacen con la Tradici?n.

Pseudo-lefebvrismo, ultra-tradicionalismo, el mismo problema

Existe otro sector dentro de la Iglesia, que sin reconocerse lefebvristas, comulgan y promueven las posturas lefebvristas. Profesan ser fieles al Papa, pero disienten p?blicamente del Concilio. El argumento: Como no toda la ense?anza del Concilio Vaticano II pretende ser definitiva, es posible tener diferentes grados de asentimiento, y esto se traduce que en la pr?ctica lo que existe es un disentimiento pertinaz y sistem?tico.

A este respecto aclara la Carta Apost?lica dada en forma de ?Motu Proprio? ?AD TUENDAM FIDEM?, Juan Pablo II, que la adhesi?n de religioso asentimiento del fiel cat?lico a las doctrinas enunciadas por el Magisterio se debe, no solo a aquellas doctrinas definidas con car?cter definitivo:

?La Profesi?n de fe, debidamente precedida por el S?mbolo Niceno constantinopolitano, contiene adem?s tres proposiciones o apartados, dirigidos a explicar las verdades de la fe cat?lica que la Iglesia, en los siglos sucesivos, bajo la gu?a del Esp?ritu Santo, que le ?ense?ar? toda la verdad? (Jn 16, 13), ha indagado o debe a?n indagar m?s profundamente.(3)

El primer apartado dice: ?Creo, tambi?n, con fe firme, todo aquello que se contiene en la Palabra de Dios escrita o transmitida por la Tradici?n, y que la Iglesia propone para ser cre?do, como divinamente revelado, mediante un juicio solemne o mediante el Magisterio ordinario y universal?(4). Este apartado afirma congruentemente lo que establece la legislaci?n universal de la Iglesia y se prescribe en los cann. 750 del C?digo de Derecho Can?nico(5) y 598 del C?digo de C?nones de las Iglesias Orientales(6).

El tercer apartado, que dice: ?Me adhiero, adem?s, con religioso asentimiento de voluntad y entendimiento, a las doctrinas enunciadas por el Romano Pont?fice o por el Colegio de los Obispos cuando ejercen el Magisterio aut?ntico, aunque no tengan la intenci?n de proclamarlas con un acto definitivo? , encuentra su lugar en los cann. 752 del C?digo de Derecho Can?nico (8) y 599 del C?digo de C?nones de las Iglesias Orientales(9).

Carta Apost?lica dada en forma de ?Motu Proprio? ?AD TUENDAM FIDEM?, Juan Pablo II

No se trata de hurgar en cada ense?anza del Magisterio a ver cual es definitiva y cual no, se trata de asentir con religioso asentimiento de voluntad y entendimiento, sean definitivas o no.


Publicado por tabor @ 11:56  | Eclesiologia del Vat. II
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