Mi?rcoles, 23 de marzo de 2011

?

El Concilio Vaticano II fue el mayor acontecimiento de la Iglesia cat?lica del siglo XX. Sin ?l, la Iglesia de Roma ser?a hoy peor. Convocado por el anciano Juan XXIII con la finalidad de acercar Iglesia y sociedad laica y abrir un di?logo con el ate?smo de la ?poca, la curia romana intent? convertirlo en un foro de condenas de desviaciones doctrinales y de fortalecimiento de la disciplina religiosa.

Juan XXIII zanj? aquella tentaci?n conservadora pidiendo que se abrieran de par en par las ventanas de la Iglesia para dejar entrar aire nuevo. A salvar el concilio, continuado por Pablo VI, contribuyeron no poco j?venes te?logos progresistas.

Hay quien sostiene ahora que aquella asamblea que abri? el camino al ecumenismo acab? siendo traicionada; que los conservadores fueron poco a poco vaci?ndola de su fuerza. El fallecido Juan Pablo II, uno de los que quedaron en minor?a, acabar?a introduciendo en algunas de sus enc?clicas documentos de corte conservador. Con ?l, uno de los personajes que contribuyeron a poner incluso en tela de juicio la oportunidad del concilio fue el entonces te?logo alem?n Joseph Ratzinger y hoy papa Benedicto XVI, que mantuvo enseguida posturas abiertamente contrarias a muchas de las proposiciones aprobadas.

Ratzinger es la autoridad suprema de la Iglesia cat?lica. Sus actitudes van en una direcci?n bien diferente a lo que fue el esp?ritu conciliar. La Iglesia vuelve a estar en crisis y alejada de los verdaderos problemas de la sociedad moderna. Europa se descristianiza a ojos vistas; Am?rica Latina se vuelca en las iglesias evang?licas de origen protestante y la curia romana sigue manteniendo las riendas de la ortodoxia. Pero, como todos los movimientos revolucionarios, el Vaticano II ha dejado huellas profundas que la Iglesia ya no podr? borrar. Editorial de El Pais del 10 de diciembre de 2005.


Publicado por tabor @ 12:45  | Contexto socio-politico
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios