Mi?rcoles, 23 de marzo de 2011

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Benedicto XVI, al hacer memoria el d?a de la Inmaculada de los 40 a?os del Vaticano II, subrayaba la estrecha vinculaci?n entre la Virgen y el Concilio Vaticano II. Mar?a fue para la Iglesia la imagen de quien escucha la Palabra de Dios y sabe ponerse en sus manos providentes.

El Vaticano II, el principal acontecimiento eclesial del ?ltimo siglo, fue tiempo generoso de escucha de la Palabra de Dios. Fue espacio de la gracia para la acci?n del Esp?ritu. Fue ocasi?n privilegiada para retornar a los or?genes y a las esencias. Fue ?kair?s? para que la Iglesia, en suma, fuera m?s fiel a su misma naturaleza y misi?n y estuviese m?s atenta a los signos de los tiempos en su servicio a los hombres.

Y desde esta escucha de la Palabra de Dios, desde este discernimiento de los signos de los tiempos, el Concilio ofreci? sus respuestas de di?logo, comprensi?n, apertura, perd?n, conversi?n y misericordia. Estas respuestas, ecos y resonancias de la Palabra de Dios y de los siglos de los tiempos, son cuarenta a?os despu?s plenamente v?lidos y est?n llenos a?n de profec?a, novedad e interpelaci?n.

El Concilio Vaticano II ha sido y es la br?jula segura de la presencia y de la acci?n evangelizadora de la Iglesia, ?luz de las gentes?, que se muestra a s? misma como disc?pula de la Palabra -?Dei Verbum?- y en camino y en actitud samaritana ante ?los gozos y las esperanzas? de la humanidad, a la que sirve.

El Concilio Vaticano II fue as? el Concilio pastoral que necesitaban la Iglesia y el mundo. Fue el Concilio de los laicos, el Concilio del ecumenismo y del di?logo interreligioso, el Concilio de la dignidad de la persona y de la libertad religiosa, el Concilio misionero que puso en hora el reloj de la Iglesia en su relaci?n con la sociedad.

No cabe ninguna duda del acierto, actualidad y gracia del Vaticano II: saber ?aggionar? a la Iglesia para su presencia y servicio a una humanidad en cambio y transformaci?n vertiginosos. Y quiz?s por ello, sin el Vaticano II la Iglesia hubiese perdido el comp?s de su saber estar en el mundo, sazon?ndolo e ilumin?ndolo, pero sin ser del mundo. Jes?s de las Heras (Abc). (09.12.05).


Publicado por tabor @ 12:49  | Viviendo el Concilio
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