Jueves, 23 de junio de 2011

El cardenal Biffi rompe otro tab?. Sobre Dossetti

Sobre un protagonista muy influyente del Vaticano II. Rechazado como te?logo y por la forma en que se comport? en ese entonces y despu?s. "En ?l, el monje estaba presente en el pol?tico, y el pol?tico en el monje". Entre tanto, una nueva historia del Concilio...

por Sandro Magister


ROMA, 3 de enero de 2011 ? El historiador cat?lico Roberto de Mattei ha dado recientemente a los diarios una nueva historia del Concilio Vaticano II que lleva a muchas discusiones, por el m?todo que aplica y las conclusiones.

En cuanto al m?todo, de Mattei se atiene estrictamente a los hechos hist?ricos, al desarrollo del acontecimiento conciliar, porque ? sostiene ? los documentos del Concilio pueden ser comprendidos y juzgados s?lo a la luz de las vicisitudes que los han producido.

En cuanto a las conclusiones, de Mattei saca provecho de la reconstrucci?n de tales vicisitudes que los documentos del Concilio Vaticano II est?n efectivamente aqu? y all? en contraste con la doctrina anterior. Por eso pide al Papa actual que promueva "un profundo examen" de tales documentos, "para disipar las sombras y las dudas".

*

Al detenernos en la reconstrucci?n hist?rica llevada a cabo por de Mattei, impresiona el enorme que algunos individuos y grupos han tenido en la determinaci?n del desarrollo del Concilio y en la g?nesis de sus documentos.

Uno de los m?s influyentes ha sido seguramente el italiano Giuseppe Dossetti (1919-1996, ver foto), en su calidad de perito del cardenal Giacomo Lercaro, arzobispo de Bolo?a.

Antes de hacerse monje, Dossetti hab?a estudiado derecho eclesi?stico, hab?a militado en la guerra partisana contra los fascistas y los alemanes, hab?a participado en la redacci?n de la nueva Constituci?n italiana y hab?a sido un pol?tico de primer nivel en el partido que gobern? la Italia de la posguerra, la Democracia Cristiana, donde sobresal?a en el dominio de los mecanismos que controlaban las asambleas.

Como perito conciliar, Dossetti usufructu? sus habilidades. El 10 de noviembre de 1962, otro c?lebre perito, el te?logo dominico Marie-Dominique Chenu, anot? en su diario esta frase de Dossetti: "La batalla eficaz se juega en el procedimiento. Es siempre por esta v?a que he vencido".

Su apogeo fue en 1963, en la segunda sesi?n del Concilio, cuando durante algunos meses Dossetti actu? de hecho como secretario de los cuatro cardenales "moderadores", uno de los cuales era Lercaro, convirti?ndose en el sost?n de todo la estructura.

Era ?l quien deb?a escribir las cuestiones sobre las que los padres conciliares deb?an pronunciarse. El 16 de octubre de 1963, cuatro de esas cuestiones ? sobre el tema de la colegialidad episcopal ? fueron publicadas, inclusive antes de ser entregadas a los padres conciliares, en el diario bolo?es "L'Avvenire d'Italia" dirigido por Raniero La Valle, amigo muy ?ntimo de Dossetti y Lercaro. Irritado, Paolo VI ordin? el retiro de las 3000 copias de este diario, como cada ma?ana, estaban a punto de ser distribuidas gratuitamente a los padres conciliares.

Tambi?n luego del Concilio Dossetti sigui? ejerciendo una influencia profunda en la cultura cat?lica no s?lo italiana.

Es ?l quien dio vida ? con algunos historiadores, seguidores suyos, el primero de los cuales fue Giuseppe Alberigo ? a esa interpretaci?n del Vaticano II que hasta el d?a de hoy ha tenido m?s fortuna en todo el mundo, condensada en cinco vol?menes de "Storia" traducidos en muchos idiomas.

No s?lo eso. Dossetti fue para muchos tambi?n un gran inspirador de una visi?n conjunta teol?gica y pol?tica. Con un fuerte ascendiente entre el clero, entre los obispos y entre los cat?licos pol?ticamente activos en la izquierda.

Pero mientras su manera de interpretar el Concilio Vaticano II est? desde hace alg?n tiempo sometida a una cr?tica creciente ? especialmente luego del memorable discurso del 22 de diciembre del 2005, dedicado a ello, de Benedicto XVI ?, nadie, hasta hace pocas semanas, se hab?a atrevido a poner en duda, con autoridad y en p?blico, la solidez de su visi?n teol?gica.

Quien rompi? el tab? ha sido el cardenal y te?logo Giacomo Biffi, quien desde 1984 al 2003 fue arzobispo de Bolo?a, la di?cesis de Dossetti.

En la segunda edici?n de sus "Memorie e digressioni di un italiano cardinale [Memorias y disgresiones de un cardenal italiano]", publicada en el oto?o pasado, Biffi le ha dedicado a Dossetti una veintena de p?ginas lacerantes.

En ellas puso al desnudo las graves insuficiencias de su teolog?a, a partir del modo con el cual ?l actu? en el Concilio Vaticano II y en las d?cadas posteriores.

Aqu?, a continuaci?n, reproducimos los pasajes salientes de la cr?tica del cardenal Biffi a Dossetti y a los "dossettianos" de ayer y de hoy.

__________



LA "TEOLOG?A" DE DOSSETTI

por Giacomo Biffi, "Memorie", segunda edici?n, 2010, pp. 485-493



Giuseppe Dossetti ha sido un aut?ntico hombre de Dios, un asceta ejemplar, un disc?pulo generoso del Se?or que busc? consumir totalmente para ?l su ?nica vida. Bajo este perfil, ?l permanece como un raro ejemplo de coherencia cristiana, un modelo precioso aunque no f?cil de imitar.

?Fue tambi?n un aut?ntico te?logo y un maestro confiable en la ?sacra doctrina??

La cuesti?n no es simple, dada la compleja personalidad del protagonista, y requiere un discurso articulado. Me limitar?, al recordar alguna noticia ?til, a formular algunas observaciones que se referir?n antes que nada a la eclesiolog?a, luego a la cristolog?a y por ?ltimo a la metodolog?a propia e inderogable de la ?sacra doctrina?.


UNA ECLESIOLOG?A POL?TICA


El 19 de noviembre de 1984, en una larga conversaci?n con Leopoldo Elia y Pietro Scoppola, don Dossetti hizo correr algunas consideraciones que deben mantenernos en guardia. Sorpresivamente, ?l ley? su aporte al Concilio Vaticano II, a la luz de su participaci?n en los trabajos de la [Asamblea Nacional] Constituyente [entre 1946 y 1948]: "En el momento decisivo, precisamente mi experiencia asamblearia ha puesto cabeza abajo los destinos del Concilio mismo". [...]

M?s a?n, en la misma circunstancia Dossetti se complace directamente en haber "llevado al Concilio ? a?n cuando no fue triunfante ? una cierta eclesiolog?a que era reflejo tambi?n de la experiencia pol?tica hecha". ?Pero qu? tipo de ?eclesiolog?a? pod?a brotar de tal inspiraci?n y de estas premisas ?mundanas??

?A?n cuando no fue triunfante?: este inciso, sumiso y un poco reticente, evoca con discreci?n el final de la actividad conciliar de don Giuseppe, y merece ser clarificada en su relevancia.

?l fue introducido en el juzgado de instrucci?n del Vaticano, con el t?tulo de experto personal del arzobispo de Bolo?a [Giacomo Lercaro]. El 12 de setiembre de 1963, el nuevo Papa, Paolo VI, comunic? su decisi?n de designar cuatro ?moderadores?, en las personas de los cardenales Lercaro, Suenens, D?pfner y Agagianian, con la misi?n de presidir por turnos la asamblea conciliar por cuenta del Papa. Como se ve, era un encargo que cada uno de los designados habr?a debido ejercer solamente en forma individual.

Pero Lercaro persuadi? a sus colegas para que aceptaran a don Dossetti como su secretario com?n, y con este nombramiento se configur? en la pr?ctica una especie de ?Consejo de los moderadores?, que termina cumpliendo en forma indebida una funci?n muy diferente de la prevista y concebida, con una autoridad mucho m?s amplia que la pensada originariamente.

Es el momento de la m?xima influencia de Dossetti, pero ella no pod?a durar. En el fondo, se trataba, de un arbitrario golpe de mano que alteraba la estructura leg?timamente establecida. El Concilio ya ten?a una secretar?a general, presidida por el obispo Pericle Felici, quien no tard? en lamentarse de la situaci?n irregular que se hab?a creado.

Adem?s, el activismo del secretario superpuesto y las tesis innovadoras propugnadas por ?l comenzaron a suscitar algunas inquietudes naturales. ?Ese no es el puesto de don Dossetti?, fue el comentario del Papa. ?Al final, ? afirma el cardenal Suenens ? a causa de la atm?sfera hostil y por delicadeza hacia el Papa, don Dossetti se retir? espont?neamente, evitando una situaci?n embarazosa?. [...]

Pero las aprensiones de Pablo VI no eran s?lo de naturaleza procedimental y organizativa. ?l sent?a, con aguda percepci?n, su responsabilidad de salvaguardar en plenitud, si bien en cordial aceptaci?n de la colegialidad episcopal, la verdad de fe del primado de Pedro y su total, incondicional y libre ejercicio. Esta es la raz?n que lo impulsa a proponer la famosa "Nota explicativa previa", en la que ofreci? algunos criterios interpretativos inderogables de lectura y comprensi?n del cap?tulo III de la "Lumen gentium" (que tambi?n fue ?ntegramente acogida por ?l). As? tranquiliz? a todos los padres sinodales y obtuvo la aprobaci?n pr?cticamente un?nime del documento en la votaci?n del 21 de noviembre de 1964: 2151 "placet" y solamente 5 "non placet". Con su intervenci?n directa y resuelta evit? el riesgo de posibles interpretaciones futuras contrarias a la doctrina tradicional. Con ello salv? el Concilio. [...]


UNA CRISTOLOG?A QUE NO SE PUEDE PROPONER


A fines de octubre de 1991, Dossetti me llev? cort?smente a leer el discurso que le hab?an encargado por el centenario del nacimiento de Lercaro. "Exam?nelo, modif?quelo, agregue o quite con libertad", me dijo. Era ciertamente sincero: en ese momento hablaba el hombre de Dios y el presb?tero fiel.

Lamentablemente, encontr? efectivamente algo que no encajaba. Era la idea, presentada por Dossetti con fervor, que as? como Jes?s es el Salvador de los cristianos, del mismo modo la Torah, la ley mosaica, es tambi?n el camino hacia la salvaci?n para los jud?os. Esta aseveraci?n estaba tomada de un autor alem?n contempor?neo, y era grata para Dossetti, posiblemente porque entreve?a la utilidad a los fines del di?logo judeo-cristiano.

Pero como primer responsable de la ortodoxia en mi Iglesia, jam?s habr?a podido aceptar que se pusiera en duda la verdad revelada que Jesucristo es el ?nico Salvador de todos. [...]

"Don Giuseppe, ? le dije ? ?pero jam?s ha le?do las p?ginas de san Pablo y las narraciones de los Hechos de los Ap?stoles? ?No le parece que en la primera comunidad cristiana el problema era directamente el contrario? En esos d?as era indudable y firme que Jes?s era el Redentor de los jud?os; se discut?a si acaso tambi?n los gentiles podr?an ser plenamente alcanzados por su acci?n salvifica".

Entre otras cosas, ? me dec?a entre m? ? no hay que olvidar una peque?a frase de la Carta a los Romanos, en ese pasaje en el que dice que el Evangelio de Cristo ?es potencia de Dios para la salvaci?n de todo el que cree, del jud?o primero y luego del griego? (cfr Rm 1, 16).

Dossetti no estaba acostumbrado a renunciar a ninguna de sus convicciones. Al final, aqu? cedi? frente a mi advertencia que, en este caso, lo interrumpir?a y refutar?a p?blicamente. ?l se permiti? pronunciar esta sola expresi?n: "No parece que sea conforme al pensamiento de san Pablo decir que el camino de la salvaci?n para los cristianos es Cristo, y para los jud?os es la Ley mosaica". No hab?a nada de err?neo en esta frase, y yo no puse objeciones, aun cuando lo que yo habr?a preferido hubiera sido no insinuar siquiera una opini?n teol?gicamente un tanto aberrante.

Este ?incidente? me hizo reflexionar mucho y lo juzgu? r?pidamente como de extrema gravedad, aunque en ese momento no lo habl? con nadie. Toda alteraci?n de la cristolog?a compromete fatalmente toda la perspectiva de la ?sacra doctrina?. En un hombre de fe y de sincera vida religiosa, como era don Dossetti, era veros?mil que el desliz fuese consecuencia de una ambigua e inexacta impostaci?n metodol?gica general.


DOS METAS, UNA SOLA TENSI?N


?En Dosseti, el monje estaba presente en el pol?tico, y el pol?tico en el monje?. Esta breve expresi?n, enunciada por el profesor Achille Ardig?, quien durante cierto tiempo estuvo cerca de ?l y colabor? con ?l, recoge en una r?pida s?ntesis una personalidad singular y compleja.

Quien ha estudiado la larga y multiforme experiencia, no puede reconocer la validez y la pertinencia de tales palabras. [...] La coexistencia, si no la identificaci?n de los metas ? la ?pol?tica? y la ?teol?gica???, perseguidos simult?neamente por ?l y con el mismo compromiso, est? en el origen de alguna lamentable confusi?n metodol?gica. Dossetti propuso sus intuiciones pol?ticas con la misma intransigencia del te?logo que debe defender las verdades divinas; y elabor? sus perspectivas teol?gicas con la mirada puesta en finalidades ?pol?ticas?, que eran tambi?n de ?pol?tica eclesi?stica?.

Aqu? est? tambi?n el l?mite intr?nseco de su pensamiento y de su ense?anza, porque la teolog?a aut?ntica es esencialmente contemplaci?n gratuita y llena de admiraci?n del designio concebido por el Padre antes de todos los siglos para nuestra salvaci?n y para nuestro verdadero bien. S?lo en ese designio se encuentran y se exploran las luces y los impulsos que podr?n realmente ser ?tiles a la Esposa del Se?or Jes?s, la cual es peregrina en la historia.


LOS "TE?LOGOS AUTODIDACTAS"


Dossetti tuvo una desventaja inicial: teol?gicamente, fue un autodidacta.

Alguien le pregunt? una vez a santo Tom?s de Aquino cu?l era el mejor modo de adentrarse en la "sacra doctrina" y, en consecuencia, convertirse en un buen te?logo. ?l respondi?: ir a la escuela de un te?logo excelente, para as? ejercitarse en el arte de la teolog?a bajo la gu?a de un verdadero maestro; un maestro, a?adi?, como por ejemplo Alejandro de Hales. A primera vista, la respuesta sorprende un poco?. [...] Y por el contario, una vez m?s el Doctor Ang?lico revela su originalidad, su sabidur?a, su conocimiento, tanto de la ?ndole de la "sacra doctrina" como de la psicolog?a humana. En concreto, ?l ve?a el riesgo no hipot?tico de los autodidactas: el de replegarse sobre s? mismos y de considerar fuente de la verdad las propias lecturas y la propia perspicacia; m?s espec?ficamente, el riesgo de terminar complaci?ndose en un saber incontrolado, e inclusive arribar a una eclesiolog?a incongruente y a una cristolog?a lagunosa.

Ha sido justamente el caso de don Giuseppe Dossetti, que en el aprendizaje de la ?scientia Dei, Christi et Ecclesiae? no ha tenido maestros.

A quien le preguntaba de d?nde hab?a tomado sus ideas, sus perspectivas de renovaci?n y sus propuestas de reforma, ?l bien habr?a podido responder (y no hacemos m?s que usar sus palabras): "de mi cabeza y del coraz?n".


LOS "TE?LOGOS IMAGINARIOS"


Don Giuseppe cultivaba gran estima por don Divo Barsotti y hab?a comenzado a implicarlo en su vida espiritual, m?s all? de su presencia activa dentro del mundo cat?lico.

Pero Don Divo, que era un te?logo m?s que genial, aut?ntico y de s?lida formaci?n, se dio cuenta r?pidamente de las lagunas y de las anomal?as del pensamiento dossettiano. [...] Y me confi?, al final de sus d?as, que estaba muy preocupado todav?a por las influencias que la ?teologia dossettiana? segu?a ejerciendo en ciertas ?reas de la cristiandad.

Debo decir que tambi?n yo me di cuenta que las aprensiones de don Barsotti no carec?an de fundamento. En los ?mbitos donde hoy se remiten a la herencia y a la inspiraci?n de Dossetti no siempre encontramos la seriedad y la suficiente competencia, obligatorias cuando se discurre sobre argumentos que alcanzan a la ?sacra doctrina? y a la vida de la Iglesia.

Justamente en el ?rea declaradamente ?dossettiana? nos encontramos casualmente a veces con algunos "te?logos imaginarios?, que en general son muy apreciados por los formadores de opini?n mundanos, bastante desprovistos en esta materia, y encuentran f?cil espacio en los medios de comunicaci?n m?s conocidos.

__________


Sobre el libro del cual ha sido extra?do este fragmento:

> Las memorias inc?modas del cardenal Biffi

__________


Sobre el libro-entrevista p?stumo de Dossetti, citado por el cardenal Biffi:

> Concilio "capovolto" e Opus Dei. Un inedito bomba di Giuseppe Dossetti (1.12.2003)

__________


El libro del profesor de Mattei:

Roberto de Mattei, "Il Concilio Vaticano II. Una storia mai scritta", Lindau, Torino, 2010, pp. 632, euro 38,00.

Y una rese?a cr?tica por parte del director del CESNUR, Centro Studi sulle Nuove Religioni:

Massimo Introvigne, "A che serve la storia? 'Il Concilio Vaticano II' di Roberto de Mattei".


__________


Traducci?n en espa?ol de Jos? Arturo Quarracino, Buenos Aires, Argentina.

?



__________
3.1.2011?


Publicado por tabor @ 12:33  | Desarrollo Vaticano II
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios