S?bado, 28 de julio de 2012

Puede también leer una introducción más extensa al concilio Vaticano II aquí:

Introducción al Concilio Vaticano II

¿Es solo un Concilio pastoral?



Los detractores del Vaticano II suelen alegar que como el Concilio Vaticano II es un concilio pastoral no es infalible, por tanto sus textos pueden tener errores y deben ser revisados. Para ellos el concilio es un acto del Magisterio auténtico pero no infalible.

Ante todo hay que comenzar a aclarar que todo Concilio Ecuménico es infalible tal como afirma el teólogo Marín Solá: «Está revelado que “todo Concilio ecuménico es infalible”, o lo que es lo mismo, está revelado que “todo Concilio es infalible si es ecuménico”.» (La Evolución Homogénea del Dogma Católica, Marín Sola, ed. BAC, Madrid 1963, p. 435). Curiosa a este respecto es la posición del presbitero Basilio Méramo quien en base a esto opta por rechazar como ecuménico al Concilio Vaticano II.

Sin embargo es oportuno matizar que efectivamente el Concilio Vaticano II al no pretender definir ninguna doctrina es, en cuanto al contenido, Magisterio ordinario. Que puede ser infalible, cuando enseña una doctrina como definitiva, pero no toda la enseñanza del Concilio Vaticano II pretende ser definitiva. Pero un católico no está obligado solamente a aceptar la enseñanza infalible, sino también a aceptar el Magisterio auténtico de la Iglesia, aun en el caso de que no sea infalible. La Tradición es un proceso vivo donde La Iglesia es la mejor intérprete de sí misma y un Concilio es una interpretación-actualización de la Tradición.

Así, no tuvo el Concilio Vaticano II que definir ninguna doctrina para interpretar-actualizar la Tradición bajo el contexto actual, que es precisamente lo que aclara el Papa en su carta a los obispos de la curia romana, sosteniendo que no hubo ruptura entre el Vaticano II y la Tradición de la Iglesia. Los pontífices también han reafirmado en más de una ocasión la autoridad e importancia del Concilio Vaticano II. Lo hizo Juan Pablo II en su discurso al congreso, celebrado en el Vaticano en marzo en el año 2000, lo mismo que Benedicto XVI cuando reafirmó la actualidad del concilio, ambos padres conciliares del mismo.

A este respecto recomiendo también leer:

Mensaje del Cardenal Angelo Sodano enviado en nombre del Santo Padre al presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa

El Concilio, Eje del Magisterio de Benedicto XVI, según el Cardenal Bertone

Juan Pablo II vivió y acogió Concilio Vaticano II, afirma Benedicto XVI.

Benedicto XVI defiende el concilio Vaticano II y condena el negacionismo antisemita

El cardenal Ratzinger, a diez años de la clausura del Concilio, en 1975 dijo:Hay que dejar bien claro, ante todo, que el Vaticano II se apoya en la misma autoridad que el Vaticano I y que el concilio Tridentino: es decir, el Papa y el colegio de los obispos en comunión con él. En cuanto a los contenidos, es preciso recordar que el Vaticano II se sitúa en rigurosa continuidad con los dos concilios anteriores y recoge literalmente su doctrina en puntos decisivos”
Informe sobre la fe, capítulo 2, por Cardenal Joseph Ratzinger

Nota: Puede descargar el libro completo aquí:

Informe sobre la fe, Card. Joseph Ratzinger

Tomando en cuenta esto, todo aquel católico, o "católico" que persista en rechazar la enseñanza de este Concilio Ecuménico estará pretendiendo ser más “papista que el Papa”, o para ser más preciso,“mas papista que varios Papas y 2.540 padres conciliares”.

¿Se opone el Concilio Vaticano II a la enseñanza de la Tradición en los Concilios Ecuménicos anteriores?



Muchos han tratado de ver el Concilio como una ruptura con el pasado y la Tradición de la Iglesia, y por tanto hacen parecer que su oposición esta cimentada en los concilios anteriores en contra del Vaticano II, pero esta posición es también un error.

Así como su santidad el Papa Benedicto XVI veía una continuidad entre el concilio Vaticano II y los concilios anteriores, también deduce de esto dos consecuencias: “Primera: es imposible para un católico tomar posiciones a favor del Vaticano II y en contra de Trento o del Vaticano I. Quien acepta el Vaticano II, en la expresión clara de su letra y en la clara intencionalidad de su espíritu, afirma al mismo tiempo la ininterrumpida tradición de la Iglesia, en particular los dos concilios precedentes. Valga esto para el así llamado “progresismo” , al menos en sus formas extremas. Segunda: del mismo modo, es imposible decidirse a favor de Trento y del Vaticano I y en contra del Vaticano II. Quien niega el Vaticano II, niega la autoridad que sostiene a los otros dos concilios y los arranca así de su fundamento. Valga esto para el así llamado “tradicionalismo” , también éste en sus formas extremas. Ante el Vaticano II, toda opción partidista destruye un todo, la historia misma de la Iglesia, que sólo puede existir como unidad indivisible” (Informe sobre la fe, capítulo 2, por Cardenal Joseph Ratzinger)

Monseñor Agostino Marchetto, secretario del Consejo Pontificio para la pastoral de los migrantes, en su libro “Il Concilio Vaticano II: contrappunto alla sua storia” (“El Concilio Vaticano II: contrapunto a su historia&rdquoGui?o hace un análisis crítico de la historiografía del Concilio Vaticano II, donde se rechaza la visión malentendida del concilio como un evento que rompió la continuidad de la tradición eclesial, sino que por el contrario “conjuga lo nuevo y lo antiguo, tradición y apertura a la novedad, conservando la continuidad de la fe y encarnándola como es debido en la contemporaneidad” . Para más información leer:

Vaticano II: ¿Revolución o síntesis entre tradición y novedad?

Polémica respecto a la libertad de conciencia y religiosa de la Dignitatis Humanae

Una de las cuestiones que más resistencia ha generado a la hora de que sectores ultra-tradicionalistas acepten el concilio, es la aparente ruptura de continuidad entre la Tradición de la Iglesia y el Concilio y el Magisterio posterior de los Papas. Para ellos, hay oposición entre la Dignitatis Humanae y documentos como la Quanta Cura y la Syllabus.

Alegan que la Dignitatis Humanae erra al reconocer el derecho de la persona humana, no solo para profesar la religión que desee libremente, sino para “manifestar externamente los actos internos de religión” sin que se le prohíba que se comunique con otros en materia religiosa y “profese su religión en forma comunitaria”, por lo que "las religiones falsas no tienen derechos".

A este respecto es oportuno citar al Papa Benedicto XVI que sale el paso de estas aparentes dificultades y explica que "hechas las debidas distinciones entre las situaciones históricas concretas y sus exigencias, resultaba que no se había abandonado la continuidad en los principios; este hecho fácilmente escapa a la primera percepción" .

Y luego: El concilio Vaticano II, reconociendo y haciendo suyo, con el decreto sobre la libertad religiosa, un principio esencial del Estado moderno, recogió de nuevo el patrimonio más profundo de la Iglesia. Esta puede ser consciente de que con ello se encuentra en plena sintonía con la enseñanza de Jesús mismo (cf. Mt 22, 21), así como con la Iglesia de los mártires, con los mártires de todos los tiempos.


El concilio Vaticano II, con la nueva definición de la relación entre la fe de la Iglesia y ciertos elementos esenciales del pensamiento moderno, revisó o incluso corrigió algunas decisiones históricas, pero en esta aparente discontinuidad mantuvo y profundizó su íntima naturaleza y su verdadera identidad. La Iglesia, tanto antes como después del Concilio, es la misma Iglesia una, santa, católica y apostólica en camino a través de los tiempos; prosigue "su peregrinación entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios", anunciando la muerte del Señor hasta que vuelva (cf. Lumen gentium, 8).

A este respecto recomiendo leer completa la carta del Papa:

Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a los cardenales, arzobispos, obispos y prelados superiores de la curia romana

Hay que recordar que sólo el Magisterio de la Iglesia - ordinario o extraordinario, no infalible o falible - interpreta auténticamente; es decir, con autoridad.

¿Ha perdido vigencia el Concilio Vaticano II?

Este es otro argumento que he llegado escuchar incluso de algunos teólogos católicos (o que dicen serlo). Un comentario que tome como ejemplo es este:

"...Hay que cerrar la etapa conciliar. El Concilio ya es viejo, quizás más viejo que cualquier otro Concilio, por lo mismo en que porfió en ser moderno. El mundo cambió enormemente en estos cincuenta años.

Hablar de la Guerra Fría, los viajes interplanetarios o la descolonización es más viejo que definir la naturaleza cristológica ortodoxa, o la posibilidad de nuetra razón de acceder a la existencia de Dios. No hay nada más transitorio que lo actual, y eso marcó fuertemente de temporalidad un Concilio que quiso ser una estrategia de apertura a un hombre moderno que en realidad no existía. El humanismo no floreció en humanosmo integral, siguió la deriva del antropocentrismo moderno y devino humanismo antropolátrico y ateo" Extracto de comentario de Luis, blogs de Luis Fernando Pérez

Por fortuna, ante este tipo de objeciones también ha salido al frente el Santo Padre, reafirmando la actualidad del Concilio Vaticano II. Y es que fue precisamente el Papa quien recordó la importancia del Concilio Vaticano II e invitó a los fieles presentes a tener siempre vivo el espíritu de este gran acontecimiento eclesial. En Informe sobre la fe Benedicto XVI (entonces Card. Ratzinger) comenta "Por esto, no me cabe en la cabeza que se pueda pensar (con un sentido nulo de la realidad) en seguir caminando como si el Vaticano II no hubiera existido nunca. Los efectos concretos que hoy contemplamos no corresponden a las intenciones de los Padres, pero no podemos ciertamente decir: «mejor sería que nunca hubiera existido»".

Todo laico católico debería tener en mayor estima la guía del Santo Padre, que la de cualquier “teólogo”, por más “Papista que el Papa” que pretenda ser.


Publicado por tabor @ 21:05  | Viviendo el Concilio
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