Lunes, 30 de julio de 2012
La “Espiritualidad de comunión”, que deseamos para toda la Iglesia, como realidad querida en la que Jesús soñó y por la cual pidió a Dios Padre (Cfr. Juan 17, 21). Tal vez sea necesario pensar y hacerse cargo primeramente de esta cuestión hacia adentro de la comunidad; y en segundo lugar de las que apuntan hacia fuera (las relacionadas específicamente con la acción: ¿cómo llegar al hombre indiferente y secularizado?. ¿Qué medios y que modos son mas adecuados? etc.). Esto no significa quitarle importancia a la evangelización, que es la misión esencial de la Iglesia (Crf. Evangelii Nuntiandi, Nº 14), sino crear las condiciones necesarias para que ese anuncio (que es palabra y gesto) sea creíble. . La “Espiritualidad de Comunión” no es una moda, sino una actitud interna, necesaria en una autentica y fructífera Evangelización. El Concilio Vaticano II asentó esta doctrina —por otra parte ya presente en el pensamiento de la primera Iglesia—, pero no se había explorado toda su virtualidad hasta fechas muy recientes. Los distintos Sínodos y los documentos emanados de ellos han ido iluminando progresivamente y potenciando el sentido de la Iglesia-comunión y la relación entre todos sus miembros (laicos, religiosos, sacerdotes, obispos); ir creciendo con la capacidad de sentir a mi hermano como miembro vivo del Cuerpo místico de Cristo así como la comunión con otras religiones (ecumenismo) y con todos los seres humanos. Por ello creemos y nos sentimos obligados para ser fieles al Espíritu del Resucitado y a la doctrina conciliar y eclesial, con la ayuda del Espíritu hacer más realidad cada día en nuestra Iglesia diocesana esta “Espiritualidad de comunión”.
Publicado por tabor @ 22:25  | Eclesiologia del Vat. II
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