Martes, 31 de julio de 2012

La Espiritualidad de Comunión.

Reflexiones para una espiritualidad              del siglo XXI.

 

Rafael Pla Calatayud. Secretario de la Comisión de Espiritualidad.

 

Introducción.

 

 La “Espiritualidad de Comunión” tan necesaria en  una autentica y fructífera Evangelización, necesaria y tan urgentemente planteada y propuesta por el Papa Benedicto XVI y nuestros pastores,tiene abundantes recordatorios directos e indirectos en el Concilio Vaticano II.

Tristemente constatamos que las manifestaciones de la crisis de la Iglesia universal y de las iglesia particulares, resquebrajan y erosionan una de las dimensiones fundamentales de la vida eclesial: la comunión de las personas que formamos parte de la Iglesia. Amenazan esa unidad real (no la que se comprende teológicamente sino la que se quiere vivir en la fraternidad cotidiana), la que Jesús soñó y por la cual pidió a Dios Padre (Cfr. Juan 17, 21).

 Tal vez sea necesario pensar y hacerse cargo primeramente de esta cuestión hacia adentro de la comunidad; y en segundo lugar de las que apuntan hacia fuera (las relacionadas específicamente con la acción: ¿cómo llegar al hombre indiferente y secularizado? ¿Qué medios y que modos son mas adecuados? etc.). Esto no significa quitarle importancia a la evangelización, que es la misión esencial de la Iglesia (Crf. EVANGELII NUNTIANDI, Nº 14), sino crear las condiciones necesarias para que ese anuncio (que es palabra y gesto) sea creíble.

Jesús el Cristo, nos ha elegido para vivir en comunidad. Basta que recordemos algunos textos evangélicos para ver la importancia que le concede Jesús al amor fraterno.

 

-El ideal de la unidad trinitaria. Antes de morir Jesús eleva una oración al Padre por sus discípulos diciendo: “Te pido, Padre, que todos sean uno, como tú estás en mí y yo en ti, que sean uno para que el mundo crea que tú me has enviado”. Esta era la gran preocupación de Jesús: la unidad a ejemplo de la Trinidad. Tres personas distintas y un solo Dios verdadero. Incluso destaca Jesús la unidad afirmando que es condición indispensable para que el mundo crea en Él. Ante esta nueva evangelización de nuestro mundo moderno, ¿qué podemos hacer? Lo primero es vivir unidos, demostrar ante la gente que nos amamos. Y si falta esto, no somos nada.

 

-El mandamiento nuevo. Jesús resume toda su doctrina en una frase: “En esto conocerán que sois discípulos míos, en que os amáis unos a otros como yo os he amado”. (Jn 13, 34-35) El distintivo del cristiano no es la cruz, sino el amor. El mejor cristiano es el que más ama.

 

-En la perspectiva escatológica cristiana. Cuando llegue el final de nuestra vida de lo único que nos pedirá cuenta el Señor será sobre el amor. “Venid, benditos de mi Padre a recibir el premio que os tengo reservado, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber, estuve enfermo y me visitasteis… Lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos, conmigo lo hicisteis”. (Mt 25)

 

I.-La espiritualidad de comunión en la Carta Apostólica “Novo Millennio Ineunte”.

En los números 43-45 de la Carta Apostólica “Novo Millennio Ineunte”, el Beato Juan Pablo II invitó a toda la Iglesia en el inicio del  nuevo milenio que comenzamos en el  año 2000, a promover una espiritualidad de comunión como principio educativo básico.

La define con estas palabras.

“Espiritualidad de la comunión significa ante todo una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado.

Espiritualidad de la comunión significa, además, capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como "uno que me pertenece", para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus  deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad.

Espiritualidad de la comunión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un "don para mí", además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente.

En fin, espiritualidad de la comunión es saber "dar espacio" al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf. Ga 6,2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias.”

Aportamos unos puntos de reflexión  sobre este texto donde el Papa definía con claridad los cuatro elementos que definen la espiritualidad de comunión.


Publicado por tabor @ 12:48  | Eclesiologia del Vat. II
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