Martes, 31 de julio de 2012

Importancia de la espiritualidad de comunión.

El Papa Juan Pablo II expuso en términos muy radicales la necesidad de vivir esta espiritualidad con estas palabras: “No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento.” (Novo Millennio Ineunte, nº 43.)

1. “Los instrumentos externos de comunión”.

¿Cuáles son los instrumentos de comunión a los que alude el Papa? Muchas veces nos proponemos medios para crear unidad y fraternidad. Por ejemplo: Aumentar las reuniones y los encuentros, celebrar asambleas, salir juntos de excursión, participar en un Cursillo de Dinámica de Grupos, y tantos otros temas que ofrecen los psicólogos para mejorar las relaciones humanas. No es que esté mal todo esto, pero parece que no basta, ya que el Papa afirma que “sin este camino espiritual”, refiriéndose a las notas de la espiritualidad de comunión antes expuesta, estará todo vacío. Su santidad Juan Pablo II nos dice que nuestro tiempo exige una nueva evangelización, pero un anuncio renovado del Evangelio no puede ser eficaz sino va acompañado por una sólida espiritualidad de la comunión.

2. ¿Dónde crear esa espiritualidad de comunión?

Dice el Beato Juan Pablo II: “Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: éste es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo”. ((Novo Millennio Ineunte, nº 43.) En el número 45 de esta Carta Apostólica, Juan Pablo II hizo una exposición de estructuras muy concretas en las cuales hay que desarrollar la comunión. Voy a citar el texto del Papa: “Los espacios de comunión han de ser cultivados y ampliados día a día, a todos los niveles, en el entramado de la vida de cada Iglesia. -En ella, la comunión ha de ser patente en las relaciones entre Obispos, presbíteros y diáconos, entre Pastores y todo el Pueblo de Dios, entre clero y religiosos, entre asociaciones y movimientos eclesiales. Para ello se deben valorar cada vez más los organismos de participación previstos por el Derecho canónico, como los Consejos presbiterales y pastorales. Éstos, como es sabido, no se inspiran en los criterios de la democracia parlamentaria, puesto que actúan de manera consultiva y no deliberativa sin embargo, no pierden por ello su significado e importancia.

-En efecto, la teología y la espiritualidad de la comunión aconsejan una escucha recíproca y eficaz entre Pastores y fieles, manteniéndolos por un lado unidos a priori en todo lo que es esencial y, por otro, impulsándolos a confluir normalmente incluso en lo opinable hacia opciones ponderadas y compartidas. -Para ello, hemos de hacer nuestra la antigua sabiduría, la cual, sin perjuicio alguno del papel jerárquico de los Pastores, sabía animarlos a escuchar atentamente a todo el Pueblo de Dios.

Es significativo lo que san Benito recuerda al Abad del monasterio, cuando le invita a consultar también a los más jóvenes: « Dios inspira a menudo al más joven lo que es mejor ». Ya San Paulino de Nola exhortaba: « Estemos pendientes de los labios de los fieles, porque en cada fiel sopla el Espíritu de Dios ». Por tanto, así como la prudencia jurídica, poniendo reglas precisas para la participación, manifiesta la estructura jerárquica de la Iglesia y evita tentaciones de arbitrariedad y pretensiones injustificadas, la espiritualidad de la comunión da un alma a la estructura institucional, con una llamada a la confianza y apertura que responde plenamente a la dignidad y responsabilidad de cada miembro del Pueblo de Dios. El conocido Obispo conciliar Helder Cámara decía, "No nos condenes, Señor, a estar solos, a pesar de estar juntos. Permítenos estar juntos, a pesar de estar solos".


Publicado por tabor @ 12:58  | Eclesiologia del Vat. II
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