Jueves, 01 de noviembre de 2012
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FRATERNIDAD ESPIRITUAL

Para llegar a la unión total con Cristo, es bueno ayudarnos mutuamente. Porque, "el bien de los unos se comunica a los otros... Es, pues, necesario creer que existe una comunicación de bienes en la Iglesia... Todos los bienes que ella ha recibido forman necesariamente un fondo común" (Cat 947).. Esto es vivir el dogma de la comunión de los santos, es decir, tener "comunión en las cosas santas y comunión entre las personas santas" (Cat 948). Incluso, con los santos, ángeles y almas del Purgatorio.

Esto puede llevarnos a pensar en la utilidad que puede tener la fraternidad espiritual. Pensemos en dos hermanos espirituales, que viven unidos espiritualmente en el Corazón de Jesucristo, y se comunican todos sus bienes en Cristo y por Cristo. "Nosotros, siendo muchos, somos un solo Cuerpo en Cristo" (Rom 12,5). De modo que "si padece un miembro, todos los miembros padecen con él; y si un miembro es honrado, todos los otros se gozan con él. Vosotros sois el Cuerpo de Cristo" (1 Co 12,26-27).
Si uno de ellos es sacerdote, el otro puede participar de una manera muchísimo más plena en la misa celebrada por él. Es, en cierto modo, como ser sacerdote y celebrar la misa con él y en él, con Cristo y en Cristo, cada día. Ambos están unidos, y están juntos, donde está Cristo que los une y, muy especialmente, en ese momento cumbre de la celebración de la misa, en que Jesús y el sacerdote se hacen íntimamente UNO y asocian, a esta unidad y a esta común unión, al otro hermano espiritual. También es importante su unión en la liturgia de las horas, pues es "la oración pública de la Iglesia... es la oración de Cristo con su Cuerpo al Padre" (Cat 1174). Y en ese Cuerpo de Cristo y, más específicamente, en su Corazón, están unidos los hermanos espirituales.
Los cuales deben vivir cada día su hermandad, especialmente, en la misa y comunión, en la Liturgia de las Horas y en la oración (rosario, etc.), unidos también a María.
Sta. Teresita del Niño Jesús, al hablar de sus dos hermanos espirituales sacerdotes dice que "cuando le place a Jesús unir dos almas para que le glorifiquen, permite que puedan comunicarse sus pensamientos para alentarse mutuamente en el amor de Dios... Todo cuanto me pertenece, les pertenece a cada uno de ellos, puesto que Dios es demasiado bueno, demasiado generoso para hacer particiones" (c. 10). Y S. Agustín afirma: "Tu alma no es sólo tuya, sino de todos tus hermanos, como sus almas son también tuyas; mejor dicho, sus almas juntamente con la tuya no son varias almas, sino una sola, la única de Cristo" (Epist 24,3). Puesto que en Cristo estamos unidos a todos los hombres y a todo el Universo. "Cristo lo es todo, en todos" y "en El fueron creadas todas las cosas" (Col 3,11 y 1, 16).
Que este mismo, y único amor de Jesucristo nos una a los hermanos, para ser "un solo corazón y una sola alma" (Hech 4,32), teniéndolo todo en común. Que el fuego divino nos haga una única llama de amor viva para ser juntos

Publicado por tabor @ 20:50  | Viviendo el Concilio
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