mi?rcoles, 28 de noviembre de 2012

 

NOTAS

 

1     En la introducción del Plan Global del CELAM 2003-2007 se afirma que “en este período, el CELAM cumple 50 años de servicio a la Iglesia en América Latina y el Caribe, y a la Iglesia universal como organismo de comunión, de reflexión y signo e instrumento de afecto colegial y animación pastoral”. Por ello, “acogiendo la invitación de S.S. Juan Pablo II queremos ‘remar mar adentro’ y hemos decidido orientar nuestro plan global 2003-2007 a partir de tres actitudes: ‘Recordar con gratitud el pasado, vivir con pasión el presente y abrirnos con confianza al futuro...’ (NMI, 1)”. No faltan, por cierto, serios estudios respecto a los orígenes y a la historia del CELAM, como los de J. Botero Restrepo, El CELAM. Apuntes para una crónica de sus 25 años 1955-1980, Medellín 1982; A.a.V.v., CELAM. Elementos para su historia, 1955-1980, Bogotá 1982; A. Methol Ferré, De Río a Puebla. Etapas históricas de la Iglesia en América Latina (1945-1980), Colección Puebla, Bogotá 1980; A. W. Bunge y L. F. Escalante, El Consejo Episcopal Latinoamericano (C.E.L.A.M.) y sus Estatutos, Madrid 2001; G. Doig Klinge, De Río a Santo Domingo, México 1993. La “naturaleza y funciones del CELAM” han sido establecidas en sus Estatutos de 1998. En ellos se afirma (art. 1) que el CELAM “es un organismo de comunión, reflexión, colaboración y servicio, creado porla Santa Sede, a petición del Episcopado Latinoamericano, como signo e instrumento del afecto colegial, en perfecta comunión conla Iglesia Universal y con su Cabeza visible, el Romano Pontífice”, y se precisa aún que “como organismo de servicio, el CELAM ha de ser ante todo animación y ayuda a la reflexión y acción pastoral dela Iglesia en América Latina y el Caribe”. El art. 4 establece que son funciones del CELAM: “1. Promover el ejercicio de la colegialidad episcopal, la comunión y la colaboración de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe. 2. Estudiar los problemas de interés común parala Iglesia en América Latina y el Caribe con miras a ofrecer criterios y líneas generales para la acción pastoral. 3. Intensificar mediante servicios adecuados la presencia dinámica dela Iglesia en el proceso histórico de América Latina y el Caribe. 4. Promover y estimular iniciativas y obras de interés común. 5. Prestar a las Conferencias Episcopales que lo soliciten asesoramiento y otros servicios (...). 6. Impulsar el fortalecimiento de la comunión jerárquica y procurar el ordenado desarrollo de los organismos y movimientos dela Iglesia a nivel latinoamericano y del Caribe para lograr su mayor eficacia. 7. Preparar las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y del Caribe cuandola Santa Sede las convoque por iniciativa propia o propuesta del CELAM. 8. Estudiar los asuntos quela Santa Sede le confíe”.

 

2     Después de tres años de su aprobación, siguiendo lo que había sido voluntad de S.S. Pío XII, el CELAM se reúne en Roma para celebrar los cien años de fundación del Colegio Pío Latinoamericano, y es recibido por S.S. Juan XXIII a tres días de su elección. Se trató de una conmemoración especialmente significativa, pues fue en ese Colegio que chilenos, argentinos, colombianos, etc. se encontraron en la convivencia y establecieron lazos de amistad, creando condiciones de superación de un largo período de incomunicación de las Iglesias locales en América Latina. En el Pío Latinoamericano se formaron generaciones, de entre las cuales provienen muchos Obispos latinoamericanos. Fue, pues, antecedente y propulsión importantes para lo que será el CELAM.

 

3     “Todo concuerda en señalar - escribe A. Methol Ferré en De Río de Janeiro al Vaticano II (en A.a.V.v., ob.cit.) – que la idea del CELAM fue de Mons. Antonio Samoré. Fue resultado de su experiencia como Nuncio en Colombia. En 1952 se preocupa por reunir un Congreso en Bogotá, impresionado por la descoordinación con que marchaban las numerosas organizaciones y obras católicas en Colombia. Vuelve ala Santa Sede como Sustituto dela Secretaría de Estado junto con Mons. Michele Buro que luego desempeñará un notable papel enla CAL, y desde allí apoya al nuevo Nuncio, Mons. Pablo Bértoli, en una ‘Semana pro-defensa dela Fe’, celebrada en enero de 1955 (...). Así nace el Secretariado Latinoamericano pro Defensa dela Fe; la primera anticipación, limitada, de lo que pronto será el CELAM. Mons. Samoré propaga enla   Santa Sede la idea de la constitución de un organismo latinoamericano de proyecciones pastorales. Por esola   Santa Sede lo envía ala Conferencia Episcopal de Río de Janeiro, junto con el Cardenal Adeodato Piazza. Cuando el CELAM se cree y se ubique en Bogotá, su primer punto de apoyo será el Secretariado Latinoamericano pro Defensa dela Fe, ya existente, que se transformará en uno de sus Sub-Secretariados”.

 

4     S.S. Pío XII, Mensaje de Navidad, Acta Apostolicam Sedis (AAS), XXVIII, Vaticano 1946.

 

5     S.S. Pío XII, Letras Apostólicas “Ad Ecclesiam Christi”, AAS XXXXVII, Vaticano 1955.

 

6     Ibid.

 

7     Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Conclusiones. Ediciones pro manuscripto, Vaticano 1956. Véase también, CELAM, Conferencias generales del Episcopado Latinoamericano. Río de Janeiro, Medellín, Puebla, Santo Domingo, Bogotá 1994; Cfr. E. Cárdenas, La Iglesia latinoamericana en la hora de la creación del CELAM, en A.a.V.v., ob. cit. Para A. W. Bunge y L. F. Escalante, ob. cit., señalan que “el 10 de junio de 1958 debe reconocerse como el nacimiento jurídico del CELAM en vista de que es erigido como persona jurídica (...) mediante decreto pontificio emanado de la antigua Congregación Consistorial (la actual Congregación para los Obispos) (...)”. Los primeros Estatutos del CELAM datan de 1957 y fueron modificados en 1969, 1974 y 1998, siempre a propuesta de la Asamblea del CELAM y con aprobación de la Santa Sede.

 

8     Sobre la novedad institucional y canónica del CELAM en la Iglesia católica, véase G. Feliciano, Le Conferenze Episcopali, Boloña 1974. Institución relativa reciente en la historia dela Iglesia,la Conferencia Episcopal nació por iniciativa del episcopado alemán en Fulda, en 1863, y al poco tiempo comenzó a reunirse periódicamente. Después en Estados Unidos, Francia, etc. siguieron su ejemplo. El Concilio Plenario Latinoamericano de Roma, a instancias dela Santa Sede, había señalado a los episcopados latinoamericanos la obligación de reunirse periódicamente en Conferencias episcopales nacionales. Esto se puso en práctica inmediatamente en muchos países, pero como institución esporádica, sin estructuras de continuidad. Fuela CNBB, en Brasil, la primera que se dio tales estructuras, con un Secretariado permanente. Entre 1955 y 1960la   Santa Sede aprueba los estatutos de numerosas Conferencias episcopales de países latinoamericanos, alentadas por el CELAM.

 

9     A, Methol Ferré, De Río de Janeiro al Vaticano II, en A.a.V.v., ob. cit.

 

10    A. Methol Ferré plantea una lectura de conjunto del Concilio Vaticano II como asunción y discernimiento, transfiguración y trascendencia, de las dos grandes instancias críticas de la modernidad, la Reforma protestante y la Ilustración, no para “acomodarse” a ellas sino desde el resurgimiento de la misma tradición católica. Véase A. Methol Ferré, Karol Wojtyla en la comprensión de nuestro tiempo, A.a.V.v. Karol Wojtyla, filósofo, teólogo, poeta. Vaticano 1984.

 

11    En esa tarea jugaron un papel importante algunos Institutos del CELAM: el Instituto Catequético latinoamericano (ICLA) que funcionó en Santiago de Chile desde 1960, el Instituto de Liturgia Pastoral (ILP) que funcionó en Medellín (Colombia) desde 1965, otro Instituto Catequético Latinoamericano (ICLA) que funcionó en Manizales (Colombia) desde 1966 y el Instituto Pastoral Latinoamericano (IPLA) que tuvo su sede en Quito (Ecuador) desde 1968. Estos institutos terminaron su labor por decisión dela Asamblea ordinaria del CELAM en Sucre (1972), con el fin de evitar cierta dispersión de impulsos e iniciativas, de reafirmar la conducción episcopal del CELAM y de preparar el nacimiento del único Instituto Teológico Pastoral del CELAM, en Medellín, el 4 de marzo de 1974.

 

12    J. Comblin fue uno de los primeros en denunciar, en IPLA, Fe y secularización en América Latina (Quito, 1967), que “con la eclesiología conciliar se mezcló una eclesiología de la secularización muy diferente a ella”. Cfr. G. Carriquiry, El Concilio en América Latina, Nexo, Montevideo, 1983.

 

13    Cfr. CELAM. Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, La Iglesia en la actual transformación de América Latina a la luz del Concilio (tomo I, Ponencias; tomo II, Conclusiones), Bogotá 1969.

 

14    Cfr. S.S. Juan Pablo II, Homilía en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe (27.I.79) en CELAM, Puebla. La evangelización en el presente y en el futuro de América Latina, Bogotá 1979.

 

15    S.S. Juan XXIII, radio-mensaje precisando los objetivos del Concilio Vaticano II, 11.IX.62, AAS, 54, Vaticano 1962.

 

16    S.S. Pablo VI, catequesis del 7.XII.68, AAS LX, Vaticano 1968.

 

17    A. Methol Ferré, Marco histórico de la religiosidad popular, en A.a.V.v., CELAM, Iglesia y religiosidad popular en América Latina, Bogotá, 1977.

 

18    A. Methol Ferré, (16) CELAM, Liberación: diálogos en el CELAM, Bogotá 1974.

 

19    Cfr. CELAM, Aspectos de la evangelización en América Latina, en CELAM, Equipo de Reflexión Teológico Pastoral, Familia, sacerdocio, evangelización, juventud, Bogotá 1974. Cfr. CELAM, Evangelización, desafío de la Iglesia, Bogotá 1976.

 

20    A. Quarracino, Historia y fases principales de la nueva conciencia eclesiológica en América Latina: Vaticano II – Medellín – Puebla, en A.a. V.v., Puebla..., ob. cit.

      Cfr. G. Caprile, Il Sinodo dei Vescovi 1974, Roma 1975.

 

21    A. López Trujillo, América Latina. Liberación y reconciliación. Breve recorrido histórico, Lima, 1990.

 

22    A. Methol Ferré, Puebla: proceso y tensiones, Buenos Aires 1979.

 

23    H. Alessandri, El futuro de Puebla y sus repercusiones en la Iglesia y en la sociedad latinoamericana, en A.a.V.v., Puebla. El hecho histórico y la significación teológica. Salamanca 1981.

 

24    G. Carriquiry, La Exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi en la Iglesia en América Latina. Significación y repercusiones, en A.a.V.v., L´esortazione apostolica di Paolo VI ‘Evangelii Nuntiandi’. Storia, contenuti, ricezione, Brescia 1998.

 

25    Cfr. CELAM, Medellín, Reflexiones en el CELAM, Madrid 1977.

 

26        CELAM, Iglesia y Religiosidad popular en América Latina, Bogotá 1977.

 

27    S.S. Juan Pablo II, Discurso inaugural dela III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, 28.I.79, AAS LXXI, Vaticano 1979.

 

28    Ibid.

 

29    Cfr. III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, PUEBLA, La evangelización en el presente y en el futuro de América Latina, Madrid, 1979.

 

30    Ibid., n. 446.

 

31    En el volumen publicado por el CELAM bajo el título de Resonancias de Puebla (Bogotá 1990), se recogieron “documentos significativos de los Obispos latinoamericanos desde1979”.

 

32    A. López Card. Trujillo, Opciones e interpretaciones a la luz de Puebla, Bogotá 1979. CELAM, Equipo de Reflexión Teológico Pastoral del CELAM, Reflexiones sobre Puebla, Bogotá, 1980. La “Colección Puebla”, publicada por el CELAM en 1979 y 1980 comprendió muy numerosos folletos que reasumieron, comentaron y desarrollaron los más diversos capítulos y aproximaciones temáticas del documento final de la III Conferencia. Una obra que reasume muchas reflexiones de esa época es la de A. Card. López Trujillo, Caminos de evangelización, Madrid 1985.

 

33    Obras de envergadura fueron las publicaciones del CELAM sobre Religión y Cultura, Bogotá 1981; Iglesia y Cultura latinoamericana, Bogotá 1983; Fe cristiana y compromiso social, Lima 1981; Desafíos a la Doctrina Social de la Iglesia en América Latina, Bogotá 1985.

 

34        El Cardenal J. Ratzinger en La fede e la teologia ai nostri giorni, publicado en “La Civiltà Cattolica, Roma 1996, observa que “los acontecimientos políticos del 1989 cambiaron también la escena teológica”.

 

35    S.S. Juan Pablo II, Encíclica Centesimus Annus, Vaticano 1991, n. 35.

 

36    Cfr. F.J. Card. Errázuriz, Juan Pablo II y Latinoamérica a partir de Puebla, hace 25 años, en ITEPAL, “Medellín”, Bogotá, junio 2004.

 

37    S.S. Juan Pablo II, discurso pontificio ala   XIX Asamblea ordinaria del CELAM, 9.III.83, AAS. LXXV, Vaticano 1983.

 

38    S.S. Juan Pablo II, discurso pontificio en Santo Domingo, 12.X.84, AAS LXXVI, Vaticano 1984.

 

39    Al poco tiempo de existir el CELAM, el 21 de abril de 1958, S.S. Pío XII creó la Pontificia Comisión para América Latina en la órbita de la Curia Romana como organismo específico de asesoramiento en temas latinoamericanos y como interlocutor directo del CELAM para ayudarlo “de forma eficaz con los medios pastorales más oportunos”. S.S. Juan Pablo II, por medio de la Carta apostólica Decessores Nostri (véase en Pontificia Comisión para América Latina, Documentos del Santo Padre Juan Pablo II -1988-1993-, Vaticano 1994), unificó en una sola reparticiónla Pontificia Comisión y el Consejo General dela Pontificia Comisión para América Latina (instituido por S.S. Pablo VI el 30 de noviembre de 1963, la vinculó más estrechamente ala Congregación para los Obispos, le dio nueva forma y precisó la definición de sus competencias.  

 

40    IV Conferencia General del Episcopato Latinoamericano, Santo Domingo. Conclusiones, Bogotá 1993. Entre los estudios referidos a la IV Conferencia, véase J. Alliende, Santo Domingo. Una moción del Espíritu para América Latina, Santiago de Chile 1993; A.a.V.v., Santo Domingo. Análisis y Comentarios, Lima 1994; A.a.V.v., Santo Domingo, diez años después, Boletín CELAM, Bogotá, diciembre 2002.

 

41    S.S. Juan Pablo II, Discurso inaugural dela IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en IV Conferencia General..., ob. cit.

 

42    S.S. Juan Pablo II, Carta Apostólica Tertio Millennio Ineunte, Vaticano, 1994, n. 21.

 

43    S.S. Juan Pablo II, Discurso inaugural de la IV Conferencia General..., ob. cit.

 

44    S.S. Juan Pablo II, Exhortación apostólica Ecclesia in America, Vaticano 1999, n. 5.

 

45    CELAM, Globalización y nueva evangelización en América Latina y el Caribe. Reflexiones del CELAM 1999-2003, Bogotá 2003.

 

46    Cfr. A. Quarracino, Los Papas y el CELAM, en CELAM, Elementos para su historia, ob. cit.

 

47    S.S. Pío XII, Ad Ecclesiam Christi, cit.

 

48        S.S. Juan XXIII, AAS 50, Vaticano 1958.

 

49    S.S. Pablo II, Discurso en el acto de bendición de la sede del CELAM en Bogotá, 24.VIII.68, AAS., Vaticano 1968.

 

50    S.S. Pablo VI, Mensaje ala XIV Asamblea del CELAM en Sucre, 3.XI.72, AAS. LXIV, Vaticano 1972.

 

51        S.S. Juan Pablo II, Discurso de inauguración dela III Conferencia..., cit.

 

52    S.S. Juan Pablo II, Discurso en la conmemoración del 25º aniversario del CELAM en la Catedral de Río de Janeiro, 2.VII.1980, AAS LXXII, Vaticano 1980.

 

53    S.S. Juan Pablo II, Exhortación apostólica Novo Millennio Ineunte, Vaticano 2001, n. 23.

 

54    Ibid, nn. 43 y ss.

 

55    Cfr. G. Carriquiry, Una aposta pela América Latina, San Pablo 2004; C. Card. Hummes, El marco social y eclesial hoy de América Latina: 25 años después de Puebla, ITEPAL, “Medellín”, Bogotá, junio 2004.


Publicado por tabor @ 20:30  | Contexto socio-politico
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