Viernes, 14 de noviembre de 2014

RAZÓN Y FE. Tomo CLXXXIV. 1971.

GARCÍA CARRASCO, Joaquín, La política docente. Estudio a la luz del vaticano II, Madrid, Editorial Católica, 1969. 403 págs. (pp. 381-382)

No se trata de un simple comentario al Decreto del Concilio Vaticano II sobre el importantísimo quehacer de la educación. Tampoco intenta el autor —por señalar los extremos a los que no pretende llegar— una obra sobre teología de la maduración humana. Pero no se resigna el autor a que todo el pensamiento teológico sobre la maduración humano-cristiana del hombre quede reducido a teorías del "derecho", a la pastoral de las obras de misericordia o a la homilética de la predicación. La obra de la educación afecta a la persona humana y su maduración define, a juicio del autor, con tal radicalidad determinado período de la historia humana, que sería gravísimo error identificar la misión educadora con cualquier otra ocupación humana y englobar la teología del educador en la de un trabajador cualquiera. Con esto aparece el fondo intencional del autor al emprender la obra; quiere hacer patente cómo se individualiza el misterio cristiano a través de la actividad educadora.

Al penetrar el autor con esta intención en el texto conciliar, se ha visto compelido a "redimir una declaración conciliar sobre la que pesa, desde su aparición, la más injustificada de las incomprensiones". La teología de la obra de la maduración humana es una teología de servicio, y no la fundamentación teológica de derechos; es la criteriología teológica de determinado servicio que parte de la comunidad humana y se ordena a la comunidad humana.

Estas expresiones están recogidas de la introducción con que el autor se encuentra con el lector. Pero hemos estimado que son lo fundamental del libro, y quizá lo más íntimo y radical que está envuelto en el Decreto conciliar, que pasa desapercibido a quien lo mira con ojos jurídicos, pastorales o aún de técnica pedagógica. Hay más en el Decreto, y ese "más" es el intento del autor.

Examinada la obra en su contextura interna, destaca, aun con sola una mirada superficial, la plenitud documental en torno al Decreto. Está cuidadosamente estudiado el proceso de las varias redacciones por el que pasó sucesivamente el proyecto o "esquema". A veces esta excesiva aportación de textos de uno u otro proyecto estorba un poco en la lectura del libro; pero en conjunto es elemento de riqueza. Lo que más llama la RAZÓN Y FE. Tomo CLXXXIV. 1971.

atención, en punto referente a textos, es el estudio puntualizado de la aportación hecha para la elaboración del Decreto por parte de los Hermanos pertenecientes a Congregaciones Religiosas dedicadas a la educación. Este documento no ha sido suficientemente valorado; su huella —un poco tardía si se quiere— en el estadio final del Decreto es profunda y manifiesta. Este aspecto documental es muy rico en el libro de que hablamos. La "prehistoria interna" del Decreto aclara mucho de lo que en realidad ha aportado.

El estudio interno del documento está centrado en "escuela". Una vez fijado lo que del Decreto se deduce para la "definición" de ella, el autor supera el marco textual —mejor, profundiza en él más allá de la terminología—, y estudia con visión teológica la transcendencia de la "escuela": la dimensión personal de la significación de la "escuela", y la dimensión social y cósmica de la "escuela cristiana". Lo referente al sentido cósmico de la "escuela" está enmarcado en la doctrina "cosmo-teológica" de lo que entonces era todavía Esquema XIII. Los capítulos XV-XVII de esta Obra llaman la atención por la amplitud de horizontes hasta los que es llevado este factor tan "sencillo" como es la "escuela cristiana".

Quizá la "conclusión" final redactada por el autor no revela todo el contenido del libro, y las conclusiones —o proyecciones— en él obtenidas con una lectura reposada son superiores en profundidad a las redactadas por el autor.

Podrá decirse que la lectura del texto es con frecuencia difícil, porque la acumulación de citaciones de los varios proyectos del esquema y de las puntualizaciones de su redacción final obstaculizan la visión de una línea directriz. Podrá también decirse que el autor con su cuidadoso estudio especial del proceso de elaboración del Decreto, pone al descubierto algunas de sus deficiencias, contra el intento expreso del autor. Así y todo, el estudio que se ofrece es magnífico, y abre horizontes muy reales para que esta institución de la "escuela cristiana" sea situada en su propio puesto dentro del marco, no simplemente de la catequesis pastoral, sino de la visión teológica del hombre y de la Iglesia en el mundo actual.

Es de esperar que el nuevo doctor, que inicia su acción de presencia activa en el mundo con tan acertada preparación, realice los designios de la Providencia especialmente fijados para los hermanos dedicados a la enseñanza, concretamente a los de la Salle, a los cuales tan reconocidos estamos muchos.

JESÚS ITURRIOZ, SJ


Publicado por tabor @ 8:54  | Desarrollo Vaticano II
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