S?bado, 14 de febrero de 2015

Ciudad del Vaticano, 13 enero 2015 (VIS).- La segunda etapa del viaje apostólico del Papa Francisco a Sri Lanka fue el Centro de Congresos BMICH (Memorial de Conferencias Internacionales Bandaranaike) donde tuvo lugar el encuentro con los representantes de otras confesiones religiosas.

La principales familias religiosas en el país son el budismo (70% de la población), el hinduismo (12,6%), el islam (9,7%) y el catolicismo (7,16%). Desde el punto de vista cronológico, el hinduismo era el credo predominante en la isla hasta la llegada de los misioneros budistas en el siglo III a.C ; en la actualidad sus adeptos se concentran sobre todo en el norte y el este del país y la mayor parte pertenecen a la etnia Tamil. El budismo Theravada llegó a Sri Lanka alrededor del 246 a.C. y fue proclamado religión oficial alrededor del 200 a.C. A mediados del siglo XIX el culto revive debido también a los movimientos de inspiración nacional. El islam se difundió hasta el siglo XV gracias a los mercaderes árabes que controlaban las rutas en el sur del Océano Índico, hasta la llegada de los misioneros franciscanos con los portugueses. Por cuanto se refiere al cristianismo, la tradición narra que santo Tomás habría llegado a la isla en el siglo I después de haber atravesado Kerala en el sur de la India. Las primeras noticias documentadas se remontan a 1322, fecha de la breve estancia del franciscano italiano Odorico de Pordenone y después, a partir de 1517, con la llegada de los misioneros franciscanos.
Esperaban a Francisco en la Sala de las Asambleas del BMICH alrededor de mil representantes de las diversas comunidades religiosas (budistas, hindúes, musulmanes y de algunas confesiones cristianas). El encuentro se abrió con el canto budista ”Pirith”, al que siguieron una bendición hindú, una bendición musulmana y una oración del grupo ecuménico.
Después de la intervención del monje budista Vigithasiri Niyangoda Thero, el Santo Padre pronunció un discurso en el que afirmó el profundo y permanente respeto de la Iglesia católica por las demás religiones y reiteró que por el bien de la paz, nunca se debe permitir que las creencias religiosas sean utilizadas para justificar la violencia y la guerra.
”He llegado a Sri Lanka -comenzó- siguiendo las huellas de mis predecesores, los papas Pablo VI y Juan Pablo II, para manifestar el gran amor y preocupación de la Iglesia católica por Sri Lanka. Es una gracia especial para mí visitar esta comunidad católica, confirmarla en la fe cristiana, orar con ella y compartir sus alegrías y sufrimientos. Es igualmente una gracia poder estar con todos ustedes, hombres y mujeres de estas grandes tradiciones religiosas, que comparten con nosotros un deseo de sabiduría, verdad y santidad.
”En el Concilio Vaticano II, la Iglesia católica declaró su profundo y permanente respeto por las demás religiones. Dijo que ella ”no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas”. Por mi parte, deseo reafirmar el sincero respeto de la Iglesia por ustedes, sus tradiciones y creencias”.
”Con este espíritu de respeto -continuó- la Iglesia católica desea cooperar con ustedes, y con todos los hombres de buena voluntad, en la búsqueda de la prosperidad de todos los ciudadanos de Sri Lanka. Espero que mi visita ayude a impulsar y profundizar en las diversas formas de cooperación interreligiosa y ecuménica que se han emprendido en los últimos años”.
”Estas iniciativas loables han brindado oportunidades para el diálogo, que es esencial si queremos conocer, comprender y respetar a los demás. Pero, como demuestra la experiencia, para que este diálogo y encuentro sea eficaz, debe basarse en una presentación completa y franca de nuestras respectivas convicciones. Ciertamente, ese diálogo pondrá de relieve la variedad de nuestras creencias, tradiciones y prácticas. Pero si somos honestos en la presentación de nuestras convicciones, seremos capaces de ver con más claridad lo que tenemos en común. Se abrirán nuevos caminos para el mutuo aprecio, la cooperación y, ciertamente, la amistad”.
”Esos desarrollos positivos en las relaciones interreligiosas y ecuménicas adquieren un significado particular y urgente en Sri Lanka. Durante muchos años, los hombres y mujeres de este país han sido víctimas de conflictos civiles y violencia. Lo que se necesita ahora es la recuperación y la unidad, no nuevos enfrentamientos y divisiones. Sin duda, el fomento de la curación y de la unidad es una noble tarea que incumbe a todos los que se interesan por el bien de la nación y, en el fondo, por toda la familia humana”.”Espero- subrayó Francisco- que la cooperación interreligiosa y ecuménica demuestre que los hombres y las mujeres no tienen que renunciar a su identidad, ya sea étnica o religiosa, para vivir en armonía con sus hermanos y hermanas.
”¡De cuántos modos los creyentes de las diferentes religiones pueden llevar a cabo este servicio!. ¡Cuántas son las necesidades que hay que atender con el bálsamo curativo de la solidaridad fraterna! Pienso particularmente en las necesidades materiales y espirituales de los pobres, de los indigentes, de cuantos anhelan una palabra de consuelo y esperanza. Pienso también en tantas familias que siguen llorando la pérdida de sus seres queridos”.
”Especialmente en este momento de la historia de su nación, ¡cuántas personas de buena voluntad están tratando de reconstruir los fundamentos morales de la sociedad en su conjunto! Que el creciente espíritu de cooperación entre los líderes de las diferentes comunidades religiosas se exprese en el compromiso de poner la reconciliación de todos los habitantes de Sri Lanka en el centro de los esfuerzos por renovar la sociedad y sus instituciones. Por el bien de la paz, nunca se debe permitir que las creencias religiosas sean utilizadas para justificar la violencia y la guerra. Tenemos que exigir a nuestras comunidades, con claridad y sin equívocos, que vivan plenamente los principios de la paz y la convivencia que se encuentran en cada religión, y denunciar los actos de violencia que se cometan”.
”Queridos amigos -finalizó el Papa- les doy las gracias una vez más por su generosa acogida y su atención. Que este encuentro fraterno nos confirme a todos en nuestro compromiso de vivir en armonía y difundir la bendición de la paz”.

Publicado por tabor @ 11:47  | Viviendo el Concilio
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios