Lunes, 24 de julio de 2017

- El primer tema sobre el cual trabajó el Concilio fue la Liturgia.

Este fue el único texto preparatorio que había sido bien acogido por los padres conciliares. Los expertos que habían preparado el texto eran todos animadores reconocidos del movimiento litúrgico. La Curia romana no había podido frenar y modificar sus propuestas renovadoras que desde unas décadas ya se venían debatiendo en prestigiosos círculos de estudios litúrgicos.

Gracias a este documento, la Iglesia en todo el mundo pasó rápidamente de la lengua latina a los idiomas nacionales; se subrayó la importancia de la Iglesia local y de la liturgia de la Palabra.

El documento conciliar sobre la liturgia fue el primero en ser aprobado con 2.147 obispos a favor y sólo 4 contrarios, el 4 de diciembre de 1963. Pocos meses después, con la cuaresma de 1964 la Reforma litúrgica entraba en vigor en todo el mundo.

- El tema de la Comunicación y de los Medios de comunicación social fue otro de los temas considerados en las primeras etapas del Concilio. Este desvío "moderno" fue enfrentado por los obispos subrayando la importancia y también los peligros. Se proclama el derecho a la información, que deberá surgir de la verdad, de la justicia y del amor. También se subraya la importancia de la opinión pública y la formación crítica en el uso de los medios...

- Pero el tercer documento en ser aprobado es sin duda el más importante de todos. Se trata de la Constitución conciliar sobre la Iglesia titulada en latín "Lumen Gentium (= La luz de los pueblos). Ya el card. Gian Battista Montini (el futuro Papa Pablo VI), había lanzado al comienzo del Concilio la famosa interrogante: "¿Iglesia, qué dices de ti misma?"

Ahora, después de largas sesiones y debates, los obispos casi por unanimidad (2.151 a favor y 5 en contra) contestaban al mundo entero: brillando con la luz de Cristo, la Iglesia es el signo ("sacramento") de la unidad del género humano. La Iglesia, presentada en la Biblia con muchas imágenes (rebaño, campo, viña, edificio, templo, ciudad santa, como germen que crece y como cosecha...), se fundamenta en la palabra y en la obra de Cristo, de cuyo Reino representa el comienzo en la tierra.

La Iglesia, cuerpo místico y pueblo de Dios en camino, es al mismo tiempo comunidad visible y espiritual. El Concilio habla de la Iglesia Pueblo de Dios, que todos los seres humanos están llamados a integrar; luego explica la función de los obispos, sacerdotes y diáconos y presenta un capítulo entero dedicado a los laicos.

Después de explicar que todos en la Iglesia están llamados a la santidad presenta el llamado específico de los religiosos. El documento termina con un importante capítulo dedicado a la Virgen María, Madre de la Iglesia.

- En 1964 se aprueba el Decreto sobre el ecumenismo, otro de los grandes temas que caracterizaron la asamblea conciliar.

- En 1965 se aprueban muchos otros decretos: sobre los obispos, los presbíteros, la vida religiosa, la formación sacerdotal, la educación cristiana; sobre las religiones no cristianas y la libertad religiosa; sobre el apostolado de los laicos y sobre la actividad misionera.

- Completan los trabajos del Concilio otras 2 Constituciones (documentos más importantes): la Constitución dogmática sobre la Revelación divina en la Biblia manifiesta la importancia que este Concilio vuelve a asignarle a la Palabra de Dios revelada en la Biblia. El mismo Juan XXIII ordenó retirar el primer texto sobre el tema que había sido objeto de una fuerte polémica.

- El último documento del Concilio en ser aprobado, y por eso el fruto más maduro de la larga asamblea de los obispos fue la Constitución "pastoral" (por primera vez se usa este calificativo) sobre la Iglesia en el mundo actual. Como es costumbre se conoce este documento con las primeras palabras en latín que lo encabezan: Gaudium et spes (= Los gozos y las esperanzas). Ya el título muestra otra actitud de la Iglesia para enfrentar el diálogo con el mundo moderno: "Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón" .

Este importante documento merecerá un estudio más atento y prolongado (en una próxima nota de Umbrales). En la primera parte se analiza la vocación del ser humano: la dignidad de la persona, la comunidad humana y su actividad en el mundo... En la segunda parte se analizan los problemas más urgentes: la dignidad del matrimonio y de la familia, el progreso cultural, la vida social y el desarrollo económico, la vida política, la cooperación internacional y la promoción de la paz. Todos temas muy queridos por Juan XXIII que desde el cielo contemplaría satisfecho la conclusión de esa inmensa obra que él con fe, coraje y profetismo había empezado.


Publicado por tabor @ 12:23  | Desarrollo Vaticano II
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